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Blog de Vecinos por Torrelodones
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Abriendo ventanas

Por Vecinos   /     Sep 18, 2012  /     Elena Biurrun, Noticias  /     3 Comentarios

Que Vecinos por Torrelodones haya apostado por la transparencia y la comunicación no es una novedad para nadie. Ni tampoco un esnobismo ni una artimaña pese a quien pese y provoque los celos y las descalificaciones que provoque, más propias de ignorantes que de competentes. Nuestra presencia en los medios de comunicación es fruto de muchos elementos pero principalmente de esa vocación de transparencia, de las acciones y no de las palabras, y de un equipo dispuesto, sobre todo, a dar ejemplo. Y tanto es así que esta conjunción está llevando a Torrelodones a traspasar fronteras. Llegó a Estados Unidos a través de The New York Times; a Latinoamérica gracias a Andes;  a Holanda a través de BNR. En España el modelo de una política gobernada por ciudadanos que buscan el bien común frente al enriquecimiento personal, produce un interés constante de la opinión pública que se refleja en una presencia continúa en los medios de comunicación.

Sin ir más lejos, el pasado día 14, Elena Biurrun fue la protagonista de los encuentros digitales de El Confidencial. Es la primera vez que la Alcaldesa participa en una entrevista en formato “encuentro”, lo que permite a los lectores hacer las preguntas directamente al entrevistado y, a los que así quieran, también, incluir sus comentarios. Fueron 20 preguntas +3 (la elegida por el director, la más votada en las redes y la más votada de la Comunidad); preguntas de todo tipo, tono y temática.

La entrevista hace una fotografía realmente clara de, por un lado, la enorme preocupación de la sociedad española por el papel que los partidos políticos tradicionales y los políticos están realizando; y, por otro, lo que preocupa a los habitantes de nuestro municipio tras los 16 meses de gobierno de Vecinos por Torrelodones.

Durante el encuentro digital los lectores de El Confidencial reflejaron en sus preguntas cuatros aspectos fundamentales: uno, la severa preocupación por el deterioro de la imagen de los políticos; dos, el éxito de VxT como iniciativa ciudadana exportable a otros municipios; tres, cuestiones del día a día en la vida de Torrelodones; y, cuatro, preguntas de carácter personal a la propia Elena.

De las preguntas del tercer bloque destacar los temas más candentes ahora mismo en nuestro municipio: el proyecto de urbanización de Las Marías, del que se puede encontrar toda la información en las páginas 8 y 9 de la revista municipal del mes de septiembre; la seguridad, y la economía – el incremento del impuesto del IBI y asunto del superávit.

En definitiva, los Encuentros digitales de El Confidencial han supuesto una nueva ventana abierta de Vecinos por Torrelodones a la sociedad para demostrar todo lo que se ha hecho, las razones por las que se han hecho y, fundamentalmente, todo lo que queda por hacer.

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Su excelencia

Por Pepe Templado   /     Jun 29, 2012  /     Noticias  /     4 Comentarios

ExcelenciaHace unas semanas la Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación publicó un artículo en el que, con motivo de la crisis, abogaba por reducir el contingente de investigadores sólo a los más excelentes. Poco después, dos de los investigadores considerados excelentes publicaban sucesivamente en El País artículos en el mismo sentido. Nos encontramos, pues, los investigadores en plena ofensiva de la “excelencia”, término que aparece por doquier en todo tipo de documentos oficiales u oficiosos, en el lenguaje político y en el discurso de los generadores de opinión. Como en Celtiberia somos más dados a los excesos que a la moderación, nos toca ahora el empacho de excelencia. Hasta hace sólo unos pocos años, la única “excelencia” que conocía era el Generalísimo Franco; quizá por eso no me agrade el palabro.

En el ámbito general, el sustantivo en cuestión forma parte de ese vocabulario vacío propio de modas, de lo políticamente al uso o de la publicidad, como pueden ser “emprendedor”, “sostenible”, “ecológico” y otros tantos. Sin embargo, en el campo de la investigación científica la cosa cambia, pues se ha establecido toda una métrica que permite medir la excelencia, por lo que ésta deja aquí de ser algo impreciso y que simplemente suena bien. Voy a referirme a este (mi) campo profesional.

No dudo que perseguir la excelencia (aceptemos el término) sea bueno, sobre todo si tal ambición se desarrolla con discreción y con ciertos niveles de autocrítica, pero cuando se convierte en obsesión o forma de vida puede acabar derivando en el exhibicionismo, primero, y en psicopatía, después, como en el caso de la anorexia, la vigorexia o la ludopatía, por poner unos ejemplos. Quizá la psiquiatría podría ir buscando ya un término para una nueva psicopatía cuyos síntomas empiezan a ser evidentes en algunos investigadores “de moda”.

ForgesEn este mundo mercantilista sólo se valora lo que puede medirse con números o índices. La simpatía, el sentido del humor, la bondad o la buena educación, todavía no cotizan. Todos, dentro del ámbito de lo subjetivo, sabemos quien nos parece simpático, gracioso, agradable, bueno o educado, pero no nos atreveríamos a afirmar públicamente que somos más simpáticos que el vecino (o competidor inmediato). Sin embargo, en la investigación científica la excelencia sí podemos medirla a través de unos baremos e índices que nos han sido impuestos (no entro a valorar aquí su mayor o menor bondad, lo cual merecería otro debate). Por tanto, uno no sólo puede medirse y compararse con los demás investigadores, sino que además te ves obligado a hacerlo continuamente y a ser calificado dentro las distintas categorías de excelencia que se establezcan en cada caso. No es de extrañar así que los más excelentes caigan en la humana tentación de exhibir tal condición. La vanidad es inherente a todo ser humano y todos buscamos ser valorados o admirados. Ello normalmente lo perseguimos tratando de resaltar nuestras virtudes y de ocultar (en vano) nuestros defectos. Sin embargo, la intuición me dice que la aceptación de los que te rodean se consigue más bien a través de una combinación equilibrada de defectos y virtudes (y me temo que son los defectos los que nos hacen más humanos). Por el contrario, los “perfectos” (los que carecen de defectos) tienden a producir cierto rechazo (o mucho, en el caso de un exceso de presunción a través del alarde desmesurado de las virtudes propias). Quizá sean determinadas cualidades no cuantificables las que proporcionen mayores grados de aceptación.

Rafa Nadal (Reuters)El que haya conseguido leer hasta aquí ya se habrá percatado acertadamente de que no me considero excelente y que trato de alguna forma de justificar mi condición de normal, aunque me esfuerzo denodadamente en ser “más normal que la media”. Me queda el consuelo de que para que existan los excelentes es necesaria también la existencia de los que no lo somos y, por tanto, desempeñamos nuestro imprescindible papel en el sistema, aunque sea un papel poco visible o poco vistoso. Lo cierto es que los excelentes sólo pueden ser considerados como tales si existe suficiente masa crítica dentro de la cual puedan destacar. No me imagino una sociedad en la que sólo tengan cabida los médicos de renombre, los arquitectos estrella, los policías distinguidos con alguna condecoración, los empresarios favoritos del Ministro de Economía, un ejército formado exclusivamente por generales, un contingente de deportistas formado sólo por Rafa Nadal y Fernando Alonso, o una sociedad, en fin, tejida sólo por los profesionales más aventajados, aunque a nuestra Secretaria de Estado igual se le ha ocurrido (por lo de la crisis). Sí me imagino, sin embargo, una clase política formada sólamente por aquellos que aprueben en las encuestas del CIS, aunque se aproxime a un conjunto vacío.

El caso es que cuando las crisis aprietan, existe la tendencia a que las élites traten de salvarse de la quema, trazando muy bien los límites que las conforman. Fuera de dichos límites quedaría a su suerte toda una masa indiferenciada de ciudadanos anónimos, buena parte de los cuales han cometido la gran torpeza de ser normales. En esta sociedad competitiva e individualista que hemos creado, la palabra mediocre, que en origen se refería a lo que estaba alrededor de la media, tiene ahora un sentido peyorativo (si eres “normalucho”, no te comes una rosca).

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Emprender en Equipo

Por Vecinos   /     Jun 25, 2012  /     Comercio Local, Noticias  /     0 Comentarios

ColaboraciónHace unos días Clara Soler, una profesional del sector turístico y Social Media, publicaba un post en su blog que titulaba: Sola no, con amigos si… en el que cuenta su experiencia de trabajo en un pequeño pueblo y el éxito que supuso la colaboración entre los distintos comercios. Se trata de un post dirigido al sector turístico pero nos parece perfectamente aplicable en el ámbito del comercio local. En la situación que estamos viviendo, este tipo de experiencias de colaboración aportan una interesante visión de interdependencia y, por esta razón, queremos replicar en nuestro blog este magnífico post:

“15 años trabajando en el sector turístico dan para mucho. Mi experiencia en hoteles, restaurantes, destinos… me han llevado a una única conclusión:

solo no, con amigos si!

Hace ya algunos años trabajé en un pueblo chiquitín, 650 habitantes, pero muy turístico. Empecé haciendo prácticas en el negocio de un familiar y acabé llevando las 3 casas rurales, la pensión, los 6 apartamentos turísticos, las RRPP del restaurante, y los fines de semana, trabajando de camarera (el sector turístico y sus posibilidades…me encanta!!)

Durante las vacaciones, los puentes o un fin de semana de nieve, el pueblo podía doblar su número de población gracias a los turistas.  En él,  NO solo mi tío disponía de camas, el pueblo contaba con 5 casas rurales más, dos albergues, una granja-escuela, 2 restaurantes, 4 bares, y… una verdulería, una carnicería, una panadería, una “tendeta” donde podías encontrar de todo, una pastelería o un monasterio…

Últimamente escucho a todas horas entre el sector: “inteligencia de destinos”,  “sinergias en el sector”, “juntos podemos”… Algo que nadie te había explicado con 19 años pero ya lo llevabas a la práctica por puro instinto o sentido común. Recuerdo que cuando alguien me llamaba por teléfono (en el año 1996 no teníamos Internet) y no me quedaban habitaciones, les ponía en contacto con otro alojamiento, incluso les hacía de intermediarios si hacía falta porque eran extranjeros. Además, los bares y restaurantes llegamos a consenso y cerrábamos diferentes días de la semana para no dejar a nadie sin servicio. El restaurante de mi tío lunes, el bar de la plaza martes, el de la calle mayor miércoles…  Incluso la carnicería abría domingo si los turistas querían llevarse a la “capi” unas longanizas y morcillas.

¿Y todo esto por qué? Porque juntos podíamos tratar bien al turista, al visitante o simplemente al propio ciudadano para que fuera prescriptor de la marca. Porque juntos podíamos tener servicios para un producto. Porque no nos teníamos envidia sino creíamos en la posibilidad de ayudarnos. Porque a cada uno se le daba bien una cosa y formábamos un buen equipo. Porque queríamos vender y no hundirnos unos a los otros. Porque nuestra mentalidad “de pueblo” (la gente se reía) creía en la sinergia incluso en el trueque. Pues nos iba bien, la verdad….

¿Qué estamos haciendo? ¿Por qué no lo llevamos a la práctica? ¿Qué hace falta para que lleguemos a creer en nuestras posibilidades de equipo? Señores de hoteles, restaurantes, empresas turísticas, destinos…. nos “arrejuntamos” o qué?

Os dejo un video que me encanta y que les pongo a mis chic@s en la empresa, y a partir de nada… en mi “nueva empresa” (porque si solo no puedes con todo, únete a un buen equipo!)

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